La sal de la no vida

Hipertensión:  El consumo excesivo de sal es una de las principales causas de hipertensión en la población. La hipertensión constituye, a su vez, el principal factor de riesgo de enfermedades graves y muchas veces mortales como el infarto, los accidentes cerebrovasculares y las enfermedades renales.

Cáncer de estómago: Se ha demostrado la asociación directa entre el consumo de sal y muertes por cáncer de estómago. También se demostró que la infección por Helicobacter pylori que causa tanto úlceras de duodeno y gástricas como cáncer de estómago, está asociada con el consumo de sal.

Accidente Cerebrovascular (ACV): Estudios epidemiológicos han demostrado la relación directa entre el consumo de sal y el riesgo de accidente cerebrovascular, independientemente de la presión arterial.

Otros efectos nocivos de la sal: El excesivo consumo de sal también es causa litiasis renal y tiene una fuerte asociación con la osteoporosis, la retención de líquidos (ligada a la insuficiencia cardíaca y al edema), la obesidad y el asma.


La disminución de 3 gr. de la ingesta diaria de sal de la población argentina evitaría en nuestro país cerca de 6000 muertes por enfermedad cardiovascular y ataques cerebrales, y aproximadamente 60.000 eventos cada año.

¿De dónde proviene la sal que consumimos?


1) Alimentos procesados: son todos aquellos alimentos que han sido alterados de su estado natural de manera industrial o artesanal, en general por conveniencia para fines comerciales, donde los consumidores no tienen participación ni conocimiento sobre la cantidad de sal agregada
Cabe señalar que una parte considerable de la ingesta de sal proviene de alimentos que pueden no tener sabor salado, como por ejemplo, panes, lácteos y conservas.
Según el Ministerio de Salud de la Nación, las principales fuentes de ingesta de sal en la Argentina son: Panificados, Embutidos, Quesos, Caldos, Productos de copetín o snacks, Conservas (enlatados).

 Más del 65% de la sal consumida proviene de alimentos procesados


2) Sal de mesa: Es la sal que se usa para cocinar y agregar a las comidas en la mesa una vez servidas. Este consumo representa alrededor del 15% del total de la ingesta diaria de sal.

3) Alimentos naturales: muchos alimentos sin procesar tienen sodio, no obstante su ingesta constituye tan solo el 12% del total diario.

4) Otras fuentes de sodio: Existen otras fuentes de sodio mas allá de la sal,se trata, por ejemplo, de algunos medicamentos, ingredientes de cocina como el bicarbonato de sodio y el polvo de hornear , etc.

Estos datos oficiales nos están dando pistas concretas: es fundamental reducir el consumo de productos comestibles industrializados.

Además es saludable convertirnos en vigilantes de lo que consumimos, para lo cual debemos entrenarnos en leer las etiquetas y aprender a detectar los ingredientes ya que muchas veces se oculta el contenido pernicioso en siglas o términos poco entendibles para el ciudadano.

 

 

 

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